¿Cómo se seleccionan las barricas para la crianza?

La elección de las barricas para la crianza del vino es un proceso crucial para los enólogos, ya que el tipo de madera, su origen y tostado pueden afectar significativamente el sabor del vino. Además, la crianza en barrica puede aportar también otros elementos como aromas y texturas que no se pueden obtener de otra manera. En este artículo, veremos cómo se seleccionan las barricas para la crianza, y qué factores influyen en la elección final.

Tipos de madera

Una de las primeras decisiones que los enólogos deben tomar es el tipo de madera que se utilizará para la crianza. Las dos maderas más comunes son el roble francés y el roble americano.

Roble francés

El roble francés es la madera más popular para la elaboración de barricas en Europa, especialmente en Francia. Este tipo de madera aporta una mayor complejidad y elegancia al vino, y se caracteriza por sus notas aromáticas de vainilla, especias, cacao y tabaco. Además, tiene un grano más fino que el roble americano, lo que permite una tasa de oxigenación más controlada.

Roble americano

Por otro lado, el roble americano es más común en Estados Unidos y España. Esta madera es más permeable que el roble francés, lo que aumenta la tasa de oxigenación y aporta al vino una mayor intensidad de sabor y aroma de coco, vainilla y dulce de leche. Sin embargo, también puede aportar un sabor astringente si se utiliza en exceso.

Origen de la madera

Otro factor importante a considerar es el origen de la madera. El lugar donde se cultivó el roble puede afectar el perfil aromático del vino. Por ejemplo, el roble francés de la región Allier produce barricas con notas florales y minerales, mientras que el roble de la región de Tronçais aporta notas de vainilla y especias. Por su parte, en el caso del roble americano, los bosques de Missouri pueden producir barricas con notas de caramelo y mantequilla, mientras que el roble de Virginia puede tener notas más dulces e intensas.

Grado de tostado

El grado de tostado de la barrica también es importante. Este proceso afecta la cantidad de notas de vainilla y tostado que aportará la barrica al vino. A mayor grado de tostado, mayor será la intensidad de estos sabores y aromas.

Toasting light

El tostado light es el más suave y aporta un sabor más dulce y una menor cantidad de notas tostadas. Este grado de tostado es ideal para vinos frutales y ligeros.

Toasting medium

El tostado medio es el más común y aporta una cantidad moderada de notas tostadas y vainilla. Este grado de tostado es adecuado para vinos más estructurados.

Toasting plus

El tostado plus es el más intenso y aporta una alta cantidad de notas tostadas y especias. Este grado de tostado es ideal para vinos potentes y de larga crianza.

Reutilización de barricas

Por último, los enólogos también deben considerar si reutilizarán las barricas o si utilizarán barricas nuevas. Las barricas nuevas aportan una mayor cantidad de notas de madera y vainilla, pero también son más costosas. Por su parte, las barricas usadas pueden aportar una mayor complejidad y permiten un mayor control sobre las notas de madera que aportarán al vino.

Primer llenado

Las barricas que se utilizan por primera vez se denominan de primer llenado y aportan la mayor cantidad de notas de madera y vainilla al vino.

Segundo llenado

Las barricas de segundo llenado aportarán una menor cantidad de notas de madera y vainilla al vino, pero pueden ser ideales para vinos que se quieran elaborar con una menor presencia de estos sabores y aromas.

En conclusión, la elección de las barricas para la crianza del vino es un proceso que debe ser cuidadosamente considerado por los enólogos. El tipo de madera, su origen y tostado, y la decisión de utilizar barricas nuevas o reutilizadas, son algunos de los factores que pueden influir en el perfil aromático y de sabor final del vino. Por esta razón, los enólogos deben ser extremadamente cuidadosos al elegir las barricas para garantizar que el resultado final sea el deseado.