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¿Cómo influye la temperatura en la fermentación del vino?

¿Cómo influye la temperatura en la fermentación del vino?

Introducción

La fermentación es uno de los procesos más importantes en la elaboración del vino. Durante este proceso, el azúcar presente en la uva se convierte en alcohol y dióxido de carbono, lo que transforma el mosto en vino. La temperatura es un factor fundamental en este proceso, ya que influye en la velocidad y la calidad de la fermentación. En este artículo, vamos a profundizar en cómo influye la temperatura en la fermentación del vino.

La temperatura y la velocidad de fermentación

La velocidad de fermentación está directamente relacionada con la temperatura. Cuanto más alta es la temperatura, más rápida será la fermentación. Sin embargo, una fermentación demasiado rápida puede ser perjudicial para la calidad del vino, ya que puede generar compuestos no deseados. Por ello, es importante encontrar un equilibrio entre la velocidad y la calidad de la fermentación.

La temperatura ideal para la fermentación del vino tinto

La temperatura ideal para la fermentación del vino tinto suele estar entre los 22 y los 28 grados Celsius. Si la temperatura es demasiado alta, habrá una fermentación muy rápida y violenta, lo que puede generar compuestos no deseados como el ácido acético. Si la temperatura es demasiado baja, la fermentación será más lenta y la extracción de color y aromas del mosto será menor.

  • Si la temperatura de fermentación es de menos de 20 grados Celsius, se corre el riesgo de que la fermentación no llegue a finalizar y queden residuos de azúcar en el vino.
  • Por otro lado, si la temperatura de fermentación es superior a los 32 grados Celsius, se pueden generar compuestos no deseados, como sabores y olores a cocido y reducción.

La temperatura ideal para la fermentación del vino blanco

La temperatura ideal para la fermentación del vino blanco suele estar entre los 15 y los 20 grados Celsius. Si la temperatura es demasiado baja, la fermentación será demasiado lenta y la extracción de aromas y sabores del mosto será menor. Si la temperatura es demasiado alta, la fermentación será demasiado rápida y se pueden generar compuestos no deseados.

  • Si la temperatura de fermentación del vino blanco es inferior a 10 grados Celsius, se corre el riesgo de que las levaduras se paren y no lleguen a fermentar el azúcar por completo, dejando restos de azúcar no fermentados
  • Por otro lado, si la temperatura de fermentación del vino blanco es superior a 25 grados Celsius, pueden producirse sabores y olores no deseados, que pueden afectar negativamente a la calidad del vino.

La influencia de la temperatura en la calidad del vino

La temperatura también influye en la calidad del vino, incluso después de la fermentación. Si el vino se almacena a una temperatura demasiado alta, se acelerará el proceso de envejecimiento, lo que puede perjudicar la calidad del vino. Si el vino se almacena a una temperatura demasiado baja, el proceso de envejecimiento será más lento, lo que puede afectar negativamente al desarrollo de los aromas y sabores.

Temperatura de servicio

La temperatura también es importante en el momento del servicio del vino. La temperatura adecuada para cada tipo de vino varía en función de su tipo y características organolépticas.

  • Los vinos tintos jóvenes y afrutados se sirven a una temperatura ligeramente inferior a la temperatura ambiente, alrededor de los 16-18 grados Celsius, para realzar sus aromas frutales y suavizar sus taninos.
  • Los vinos tintos más complejos y estructurados se sirven a una temperatura ligeramente superior a la temperatura ambiente, alrededor de los 18-20 grados Celsius, para que se expresen mejor sus aromas y sabores y se redondeen sus taninos.
  • Los vinos blancos jóvenes y frescos se sirven a una temperatura entre los 8-10 grados Celsius, para potenciar su frescor y acidez.
  • Los vinos blancos más complejos se sirven a una temperatura ligeramente superior a los 10 grados Celsius, para que se expresen mejor sus aromas y sabores y se equilibren su acidez y cuerpo.

Conclusión

La temperatura es un factor fundamental en la fermentación del vino, ya que influye en la velocidad y la calidad de la fermentación, así como en la calidad del vino después de la fermentación. Es importante encontrar el equilibrio entre la velocidad y la calidad de la fermentación, y también saber la temperatura adecuada para el servicio de cada tipo de vino. Controlar la temperatura es una tarea importante en la elaboración del vino, que puede marcar la diferencia entre un vino mediocre y un vino excepcional.