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Claves para aprender a catar vinos

Claves para aprender a catar vinos

Introducción

El arte de la cata es una actividad fundamental para cualquier amante del vino. No sólo permite descubrir nuevas andaduras en la cata de los vinos, sino también sentarse y disfrutar de la historia y la cultura que se esconden detrás de una buena botella. La cata puede ser un camino hacia el conocimiento y la apreciación de los vinos, tanto para principiantes como para expertos. En este artículo le mostraremos las claves para aprender a catar vinos como un enólogo experto.

Por qué catar vinos

La cata de vinos es una actividad que apela a los sentidos y que permite a los amantes del vino descubrir matices y características de los vinos que nunca imaginaron. La cata de vinos puede hacer que una buena botella sea aún mejor al permitir que el catador experimente con diferentes sabores y aromas. Además, la cata puede ser una forma de aprender sobre diferentes cepas, regiones y técnicas de viticultura y vinificación. La cata también puede permitir a los consumidores encontrar vinos que se adapten a sus gustos personales.

Preparación para la cata

Antes de comenzar la cata de vinos, es importante prepararse adecuadamente. Lo primero es elegir una ubicación adecuada que esté bien ventilada y sin olores fuertes que puedan interferir en la cata. Además, es importante contar con una buena iluminación y con los elementos necesarios para la cata. Este incluye copas de vino adecuadas, agua, pan y un cuaderno y lápiz para tomar notas. La elección de las copas es fundamental, deben ser transparentes, de estilo tulipán y con un cuello delgado para concentrar los aromas.

Es importante señalar que la cata debe ser realizada en un ambiente tranquilo y relajado. También se debe evitar utilizar perfumes o colonias fuertes ya que estas afectarán el sentido del olfato y por consiguiente el gusto. A sí mismo, es importante esperar 15 minutos para la aeración del vino antes de proceder con la cata.

Elementos de la cata

La vista

La primera impresión que se tiene del vino se adquiere visualmente. Para comenzar con la cata se debe examinar la copa de vino. El color, la intensidad y los matices son importantes. La observación del vino debe hacerse sobre un fondo blanco para tener una mejor percepción del color verdadero del vino.

El color del vino puede darnos una idea sobre su edad y variedad. Por ejemplo, los vinos tintos jóvenes suelen tener colores más vivos, mientras que los tintos viejos suelen tener tonos más anaranjados o amarronados. Los vinos blancos jóvenes tienen colores más brillantes y claros, mientras que los blancos más viejos tienden a tener tonos dorados. Los vinos de cepas oscuras tienden a ser más oscuros y los de cepas blancas tienden a ser más claros en color.

El olfato

El siguiente paso es oler el vino. El olor es tan importante como los sabores. Se deberán de hacer movimientos circulares por el vidrio para oxigenar el vino y así conseguir una mayor intensidad de los aromas. Se pueden distinguir tres tipos de aromas:

  • Aroma primario: Son los aromas que relacionan directamente la uva y su origen. Se consideran aromas frutales, florales o herbáceos.
  • Aroma secundario: Son los aromas que se adquieren durante la fermentación y la crianza del vino. Se consideran aromas de fermentación, levaduras, maloláctica, láctico, vegetal, etc.
  • Aroma terciario: Son los aromas que se adquieren durante la crianza en barricas de roble y botella. Se consideran aromas a maderas, especias y torrefactos.

Un buen vino debe estimular varios sentidos, y el olfato es un elemento fundamental. Los aromas deben ser equilibrados y completos, con notas frutales, florales, especiadas, etc. Además, es importante concentrarse en la fuerza y duración de los aromas para determinar la calidad del vino.

El gusto

Finalmente, se debe probar el vino. Los gustos predominantes deben ser dulces, ácidos, salados, amargos y umami. La cata debe ser lenta y se deben tomar pequeños sorbos para que el catador pueda concentrarse en los sabores. Es importante tomar en cuenta la textura, los taninos y el alcohol que conforman la personalidad de un vino.

Conclusión

La cata de vinos no es sencilla, pero al seguirla de forma adecuada y con paciencia y dedicación se puede aprender mucho sobre los diferentes vinos. La experiencia de la cata es enriquecedora y la apreciación del sabor y los aromas de los vinos es fundamental para realmente disfrutarlo. Esperamos que esta guía haya sido útil en su camino de aprendizaje y experimentación de distintos vinos, para así poder apreciarlos con los sentidos.